Por tierras rayanas

La segunda parada en nuestra ruta por los territorios corcheros ha sido Extremadura. Y en la parte más occidental de esta pintoresca región, a escasos kilómetros de la frontera con Portugal, se encuentra una localidad conocida como la Ciudad del Corcho, sumergida en una impresionante dehesa salpicada de alcornoques y encinas, y en la que todavía podemos encontrar un gran número de empresas que preparan el corcho con destino a la industria taponera. Estamos hablando de San Vicente de Alcántara, en el límite entre la provincia de Cáceres y Badajoz.

En este municipio se encuentra el Museo de Identidad del Corcho, un interesante espacio diseñado con el objetivo de poner en valor el ciclo producción, preparación y transformación de este material: desde la elevada biodiversidad del alcornocal de donde se extrae, hasta sus múltiples aplicaciones tradicionales y actuales -con un lugar destacado para el tapón-, pasando por las variadas manifestaciones culturales y festivas en torno al mismo.

A continuación os presentamos una muestra de los objetos de corcho más llamativos que se exponen en este peculiar museo.

Y encontrándonos en San Vicente de Alcántara, no podíamos dejar de visitar a Miguel Ángel Pacheco, artesano que está detrás de la “Casita de Corcho” y que hasta la fecha tiene el honor de ser la única tienda que conocemos consagrada al corcho natural (no aglomerado).

Miguel lleva trabajando este material desde hace 28 años y se abastece del corcho que se prepara en las fábricas de la zona. Para ello emplea principalmente una sierra de cinta, cuchillas y lijas. Sus creaciones las vende a través de su tienda-taller y de la web Corcho por Naturaleza, de la que ya hablamos en su día en este blog.

La última estación de nuestra ruta por tierras extremeñas fue la antigua Emérita Augusta, más conocida como Mérida, hasta donde nos desplazamos para conocer el trabajo de Luís Nicolás Zamoro, álias “Negrín”, diseñador del Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) desde hace 35 años.

Luís es un ilustrador que realiza sus obras sobre el papel de corcho que adquiere de la industria catalana, empleando para ello diferentes pinturas y esmaltes, así como una pequeña pirograbadora que le acompaña desde sus inicios. Sus creaciones, que han llegado a ser expuestas en la Feria Internacional de Turismo (FITUR), las vende directamente entre las personas de su entorno próximo, gracias al boca-oreja. Aquí podéis disfrutar de una muestra de su arte.

Además del trabajo de Luís, el CICYTEX también alberga un pequeño espacio con una muestra de objetos antiguos, y de otros que no lo son tanto. Entre estos últimos destacan los revestimientos para fachadas y el mobiliario confeccionado con bornizo (corcho de la primera saca).

Por último nos gustaría agradecer la amabilidad y generosidad de Laura Brixedo, Directora del Museo de Identidad del Corcho, de Laura Expósito, Directora del Centro de Interpretación de la Naturaleza “Alas” y alma máter de “Corcho por Naturaleza”, y de Ramón Santiago, Ingeniero de Montes del CICYTEX.

Primer taller práctico

Ya tiene fecha el primero de los talleres prácticos para la creación de artesanías de corcho que tenemos previsto organizar dentro del laboratorio de corcho SuberLab. Será la segunda semana de abril de 2021, en concreto el jueves 8 y viernes 9 (primer grupo) y el sábado 10 y domingo 11 (segundo grupo). Los talleres se impartirán en las instalaciones del Albergue La Surera de Almedíjar.

Hemos decidido impartir el mismo taller en dos grupos diferentes para tratar de cumplir la normativa en materia sanitaria y adaptarnos al espacio disponible. Cada grupo lo constituirán 8 personas, más el profesor. Para este primer taller contaremos con los conocimientos y habilidades de Moyses González Zanca, que viene desde Torremenga (Cáceres). Podéis conocer más sobre su trabajo en la siguiente página web.

Los talleres no tienen ningún tipo de coste para los alumnos/as, ya que son subvencionados por Bankia y la Fundació Caixa Castelló a través de la Convocatoria de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible 2020. Cada una de las 2 jornadas que componen cada taller será de 8 horas, 4 por la mañana y otras 4 por la tarde, con un total de 16 horas por taller. El taller es eminentemente práctico, de tal forma que se aprenderá haciendo. Los gastos de alojamiento y manutención también están cubiertos por la subvención.

Los/as interesados/as deberéis mandar un email a la dirección tecnicsase@serra-espada.org con vuestro nombre y apellidos, teléfono, el municipio donde estáis empadronados (adjuntar certificado de empadronamiento) y una breve explicación sobre cuál es vuestra relación previa con el corcho y cuáles son vuestras expectativas con respecto al taller. También tenéis que indicar cuál de los 2 grupos os interesa (primero o segundo), o si por el contrario os es indiferente.

Debido a que las plazas están limitadas a 16 personas en total, en el caso de que hubiesen más solicitudes que plazas se procederá a seleccionar a los/las participantes en función de su municipio de empadronamiento y/o de sus motivaciones.

Bienvenidos al norte

Aprovechando que las restricciones sanitarias poco a poco van levantándose, hemos podido salir por fin de la Sierra de Espadán y con ello iniciar nuestra ruta de investigación por los territorios corcheros de la Península.

Y la primera parada ha sido -como no podría ser de otra forma- la comarca del Baix Ampurdà en Girona, concretamente el municipio de Palafrugell, situado en el sector oriental de una importante zona productora de corcho y donde se asentó el grueso de la industria taponera nacional a finales del siglo XIX.

El vínculo de esta zona corchera con la Sierra de Espadán es muy estrecho, no solo por las similitudes de un ecosistema donde predomina el alcornocal de montaña, sino también porque éste fue históricamente el destino final del corcho producido en Espadán, incluso propiciando que empresarios catalanes instalaran las primeras fábricas de tapones en tierras castellonenses a principios del siglo XX.

Ya en Palafrugell, pudimos conocer el Museu del Suro de la mano de Pep Espadalé y Àngela Martí, inmejorables anfitriones que nos descubrieron las peculiaridades del sector corchero catalán y nos facilitaron los contactos necesarios para continuar con nuestra labor.

La visita al museo nos ayudó a comprender la importancia de este material, que hasta hace menos de un siglo y debido a sus incomparables propiedades físicas y químicas, no tenía competencia. Como muestra de ello, aquí tenéis una colección de objetos fabricados con corcho.

Otra de las conclusiones a las que llegamos tras la visita al museo, es que la industria taponera alcanzó en estas tierras un grado de desarrollo y de generación de riqueza tal, que otros usos de este recurso, como por ejemplo la elaboración de artesanías, nunca fueron más allá de lo anecdótico. Para encontrar otro destino de la producción de corcho con suficiente entidad, habría que poner el foco en la industria del aglomerado, que actualmente también se encuentra en franco retroceso.

Aún así, nosotros no cejamos en nuestro empeño y pusimos rumbo hacía Capmany, en la comarca de l’Alt Ampurdà, para visitar al artista y artesano Joan Aguilera Rosell, quien amablemente nos abrió las puertas de su casa y nos mostró su colección de obras de arte. Y es que Joan es un enamorado del corcho al que la afición le viene de familia, en concreto de su padre, antiguo operario forestal y también artesano. Las herramientas que emplea Joan para trabajar el corcho son las básicas: una sierra de calar, un cutter y una lijadora multifunción. Las panas de corcho las obtiene de la industria local, aunque también aprovecha el corcho de árboles muertos que encuentra por el bosque. Aquí os dejamos con alguna de sus peculiares creaciones.

Uno de los encuentros más destacables, fue el que tuvimos en el municipio de Cassà de la Selva, en la comarca del Gironés, con Dolors Roset, técnica del área de promoción económica del ayuntamiento, y Eduard Mestres, otro enamorado del corcho y única persona en toda Cataluña que dispone del carnet de maestro artesano. Y para muestra de la calidad de su trabajo… un botón.

Dolors y Eduard nos invitaron a participar en una jornada de plantación de alcornoques con escolares, donde fuimos testigos de excepción de la importancia que las autoridades locales otorgan a la conservación de sus recursos naturales. También pudimos disfrutar de una breve pero interesante exposición sobre el desempeño de mujeres y niños/as niñas en la industria corchera catalana.

Destacar que este municipio, desde hace ya unos años, organiza anualmente la Fira del Tap i el Suro, demostrando así la importancia que tuvo -y todavía conserva- este recurso para la economía casanense, y en la que estaremos encantados de participar si, llegado el caso, nos invitan a presentar nuestra experiencia con el laboratorio de corcho SuberLab.

Finalmente queremos también agradecer la amabilidad y disponibilidad de Oriol Granyer, técnico del Consorci de les Gavarres, de Albert Hereu, Director del Institut Català del Suro, y de Guillem Genover y Paula Blanco, miembro de la Comisión Ejecutiva y responsable técnica de la Red Europea de Territorios Corcheros (RETECORK).

¿Sabías qué?

En esta ocasión, queremos contaros algunas curiosidades sobre el corcho que quizá no conozcáis, para lo cual hemos leído detenidamente la publicación “Diccionario Ilustrado del Corcho” de Ignacio García Pereda -a la que podéis acceder a través del siguiente enlace-, extrayendo aquella información que más nos ha llamado la atención, con la esperanza de seguir alimentando vuestro interés por este material.

En el proceso de transformación del corcho se crea alrededor de un 70% de residuos una vez aprovechados los mejores pedazos para hacer los tapones de calidad superior. Hasta el siglo XIX, buena parte de esos restos no se reutilizaban. En muchas ocasiones, apenas se empleaba como combustible de las calderas de cocción. A su vez, el corcho bornizo, el primero que da cada árbol, inútil para conseguir buenos tapones, sólo se aprovechaba para la fabricación de unas pocas colmenas (…) La consciencia de este despilfarro siempre se puso en evidencia. Pero no fue hasta la segunda mitad del XIX se multiplicaron las ideas para sacar valor a los pequeños pedazos sobrantes, pegándolos con algún tipo de cola y creando así una primera forma de aglomerado.

Existe la costumbre, no confirmada por las fuentes históricas, que el monje Pierre Perignon fue el responsable del comienzo del uso del corcho para tapar las botellas de champán francés. Hay quien dice que se encontró con peregrinos que volvían de Galicia con cantimploras tapadas con pedazos de este material. La leyenda poco importa, pero sí es cierto que buena parte del desarrollo del negocio del vino espumoso de la zona de Reims y Epernay se vio favorecido por las mejoras de la industria del vidrio inglés. La nueva botella acabó siendo acompañada por el uso del corcho en los cierres, material capaz de resistir la fuerte presión de los gases de los espumosos.

En la década de 1880, un momento en el que las bebidas gaseosas refrescantes estaban cada vez más de moda en los Estados Unidos, se hacía evidente que los sistemas de cierre de las botellas eran poco eficaces. Era necesario cerrar un líquido con mucho gas a un bajo precio. Algunas bebidas se habían estropeado con cierres metálicos provocando problemas sociales de salud importantes. En 1891 Painter ideó una especie de fina hoja metálica embutida en corona y doblada de una lámina de corcho para asegurar la impermeabilidad, de donde procedió el nombre de la invención: “crown cork” [en castellano tapón corona o corcholata]. Como novedad, aparecía un tapón de uso único, desechable, de uso sencillo, con una buena impermeabilidad y muy barato. El nuevo tapón consumió arandelas de corcho natural hasta 1910, y de corcho aglomerado hasta la década de 1960. A partir de entonces comenzó a ser sutituido por PVC.

Hasta bien avanzado el siglo XIX, los tapones se cortaban a mano con cuchillos bien afilados. El proceso de trabajo consistía en la transformación de la materia prima por el trabajo manual, con herramientas simples. Era un sistema “hombre-producto” donde los conocimientos de la materia prima, poco homogénea, estaban en el corazón del saber hacer. Como el ritmo de trabajo era marcado por el obrero, dominaba una lógica artesanal, donde la luz natural de los espacios de trabajo era importante. Este formato de fabricación tenía inconvenientes como el que los poros se cargaban del aceite aplicado al cuchillo para deslizar mejor, o que los tapones que se obtenían no eran siempre del mismo calibre. Por eso mismo, durante mucho tiempo los tapones tuvieron una forma cónica, que también permitía al tapón adaptarse a una variedad de botellas mayor.

En países como Francia, desde hace años los colectivos de orquideófilos recurren al corcho como soporte para el cultivo de sus plantas. El corcho bornizo es muy apreciado, gracias a su aspecto natural o por elementos como sus huecos y grietas, que ayudan a las raíces de las plantas en sus sujeciones y anclajes. Su porosidad, que permite la acumulación de humedad, o su levedad son otras ventajas que buscan estos aficionados de una segmento muy especializado de la jardinería (…) En España ha surgido recientemente una iniciativa interesante. Una empresa de la comarca del Maresme, cercana a las zonas más corcheras de Barcelona o Gerona, ha pensado en el corcho como un buen complemento para los soportes de sus jardines verticales. El corcho cumple una función estética y funcional gracias a un sistema de tierras colgadas y aportando lombrices al conjunto que ayudan a auto regenerar el sistema con el cual se trabaja en permacultura.

Los buenos tapones pueden llegar a tener una vida de 20 años, duración que se puede alargar si las condiciones de humedad o de temperatura de la botella fueron las convenientes. No es por mero capricho que las botellas se colocan en horizontal para almacenarlas; así los tapones están en permanente contacto con el vino, evitando que se resequen, lo que dejaría entrar una mayor cantidad de oxígeno dentro del recipiente. Sólo si el intercambio de oxígeno es leve, se favorece la aparición de buenos aromas reducidos en vinos de prolongadas crianzas.

Una de las primeras grandes innovaciones de la industria corchera, después de trabajo taponero, fue el linóleo. Fue inventado en Escocia en 1863, como un “polvo de corcho mezclado con aceite de lino resecado”. Durante muchas décadas fue uno de los grandes recursos para cubrir el suelo de habitaciones o revestir paredes y techos.

El portugués Vieira Natividade publicó en 1950 un mapa de la presencia del alcornoque alrededor del Mar Mediterráneo. Éste, ha sido uno de los mapas más utilizados para ilustrar la presencia de este árbol en Europa y en el norte de África. El luso comparaba la distribución geográfico del alcornoque con “una fuga de la especie hacia occidente… en Iberia y en Marruecos, bajo el influjo del Atlántico, ensancha y extiende su penetración continental, sólo hasta donde, no obstante, la influencia mediterránea de hace sentir, como temeroso de quebrar los lazos que lo prenden a su viejo y glorioso mundo.”

Los cueros de piel de cabra de Marruecos producidos por los “marroquineros” eran conocidos en el mundo entero, donde se les reconocía una calidad comparable a los de Córdoba. Una parte del secreto de fabricación estaba relacionado con la corteza de alcornoque en su uso como agente “tánico” en el momento del “adobo de las pieles”, lo que daba lugar a una piel que no se pudría ni se encogía (…) El oficio tuvo una gran importancia en Marruecos hasta bien entrado el siglo XX, cuando el cromo, o especies vegetales como la acacia o el quebracho argentino sustituyeron al alcornoque, en un intento de acelerar el proceso industrial.

Con la mejora de las máquinas de la industria corchera surgió uno de los productos más delicados y prestigiosos del sector: el papel de corcho. Hojas laminadas de espesura inferior a un milímetro, que fueron aprovechadas por editores como Octavio Viader, en Sant Feliu de Guíxols, responsable en 1905 de una edición de lujo de El Quijote (…) Pero más que el papel editorial, el gran mercado de estas hojas de corcho durante casi medio siglo fue el de envoltorio de los filtros de cigarrillos. Aunque las boquillas de muchos cigarrillos sigan hoy imitando el aspecto del corcho, las tabacaleras ya no compran este tipo de papel.

Los colores que cubren el tronco del alcornoque después de la saca siempre han fascinado a los curiosos. En palabras de Artigas, “descorchado el tronco, presenta un color entre amarillo de cera y amarillo de paja, aproximándose más al primero, que, pasando por varias gradaciones del rojo, desde el rojo de ladrillo y rojo de sangre, hasta el rojo parduzco, termina al finalizar el turno del corcho, por adquirir el color ceniciento ó parduzco.” Precisamente, cuando el corcho presenta en las hendiduras del agrietado un color amarillo-rosado, se considera maduro, listo para una nueva pela. Normalmente deben pasar un mínimo de nueve años entre una pela y otra, o doce si se trata de los alcornoques catalanes.

El corcho fue el primer tejido vegetal cuya estructura se observó con un microscopio. Fue descrito y dibujado por Robert Hooke en 1667; esta observación, de hecho, fue la que dio lugar a la primera descripción de las partes de la célula en la historia de las ciencias naturales (…) El corcho está constituido prácticamente por membranas celulares, no existiendo espacios intercelulares entre ellas. El contenido de la cavidad celular es gaseoso en un 89% (…) La suberina es el principal constituyente del corcho, representando un 50% del material, lo cual le confiere al corcho una elevada elasticidad. Es muy estable químicamente y su principal función es servir de barrera a los líquidos y a los microbios.

Eco x (Innovación + Diseño)

Internet vuelve a sorprendernos con un interesante documento sobre el corcho. Su título “La ecoinnovación y el ecodiseño como futuras estrategias de desarrollo del sector corchero en España” y su autor Jorge Sierra‐Pérez. Se trata de una ponencia presentada en el Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) de 2014, basada en la investigación doctoral que dicho autor desarrolló en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Podéis acceder a él a través del siguiente enlace, aunque desde SuberLab hemos creído oportuno hacer un resumen con las partes más novedosas del mismo. En cualquier caso, comentaros que haremos todo lo posible para entrevistar a su autor y tratar de actualizar sus conclusiones, teniendo en cuenta que han transcurrido 7 años desde que fue presentado.

Pero antes de meternos en harina, vamos a averiguar que es eso de la ecoinnovación y el ecodiseño, para lo cual emplearemos la definición que viene recogida en el blog dissenyproducte.blogspot.com, enriqueciéndola con aportaciones de otros autores.

La ecoinnovación se fundamenta en el aumento del valor añadido de un producto o servicio, por medio de la disminución de su impacto ambiental y el uso más eficiente (y responsable) de los recursos naturales, incluida la energía. Para conseguir la innovación, el producto deberá ser distinto y aportar mejoras con respecto a los ya existentes en el mercado.

Cuando incorporamos factores medioambientales en la etapa de diseño, con vistas a eliminar o reducir los impactos ambientales negativos de los productos o servicios a lo largo de su ciclo de vida, hablaremos de ecodiseño.

Entre los aspectos a considerar se encuentran, entre otros:

  • Los materiales a emplear.
  • Los procesos productivos y métodos de fabricación.
  • Su embalaje, distribución, logística, venta, reparación, etc.
  • El reciclado después de su ciclo de vida o su deshuso.

Para conseguir, entre otras cosas:

  • Minimizar o reducir el consumo de energía, agua, materia primas, productos químicos, sustancias peligrosas, etc. durante el proceso de fabricación y uso del producto.
  • Utilizar materiales reciclados o provenientes de fuentes renovables.
  • Alargar el ciclo de vida del producto.
  • Optimizar los sistemas necesarios para el reciclado del producto.

Volviendo a la investigación de Jorge Sierra-Pérez, ésta pone de relieve como en las últimas décadas el sector corchero español ha ido especializándose en la comercialización de corcho natural con destino a Portugal, país donde finalmente se transforma, con la excepción de la industria taponera de Cataluña, que sigue siendo líder mundial en el mercado de tapones de cava.

Entre las debilidades del sector, el documento incide por un lado en la excesiva concentración de su mercado en el sector del vino -y en menor medida como aislante en la construcción-, y por el otro en la deficiente gestión forestal de los alcornocales; mientras que entre los retos de futuro apuesta claramente por la introducción de estrategias de innovación que pongan en valor las características intrínsecas del corcho: un material natural, renovable y con unas propiedades muy bien valoradas.

Y aquí es donde entra en juego la ecoinnovación y el ecodiseño, con el fin de diversificar el mercado, aumentar el aprovechamiento de la materia prima y promover el desarrollo de las zonas rurales.

En este sentido, el sector que más está innovando en el uso del corcho como materia prima es el de productos y mobiliario para el hogar y la decoración. Estos productos van desde accesorios hasta mobiliario, tanto de exterior como interior.

En general, la mayoría de estos productos están fabricados de corcho aglomerado, el cual es un subproducto que proviene de procesar el corcho natural, lo que supone un reaprovechamiento de la materia prima. Existen varias tipologías de corcho aglomerado, siendo el corcho negro el más común. Para su elaboración no se requiere ningún aglutinante, ya que la propia resina hace que las partículas se compacten durante su cocción a 300ºC.

La fabricación del corcho aglomerado permite el diseño de productos con formas orgánicas, ya que en el proceso se utilizan moldes para dar forma al material, lo que supone una ventaja comparativa del corcho frente a otros materiales como la madera. Al emplearse moldes, estos pueden usarse repetidamente, permitiendo una fabricación en serie del producto, lo que reduce los costes de producción.

Para investigar las potenciales aplicaciones que puede tener el corcho, se deben conocer sus propiedades técnicas y concretar sus posibles usos. Con este propósito se llevó a cabo un análisis comparativo de las propiedades físicas del corcho con respecto a otros materiales, resultando el siguiente gráfico de tipo Ashby:

Según el gráfico, los materiales más próximos en propiedades al corcho son las espumas poliméricas (EPF y EPR), el neopreno (NR) y el caucho natural (CR). En la siguiente tabla se resumen las principales aplicaciones de estos productos:

Para identificar los mercados donde el corcho puede tener un mayor potencial de desarrollo en función de sus propiedades, se ha tenido en cuenta aquellos sectores donde los materiales identificados anteriormente (EPF, EPR, NR, CR) tiene sus nichos de mercado más importantes, así como aquellos donde el corcho tiene una presencia testimonial con posibilidades de aumentar.

En la siguiente figura se resumen las principales propiedades del corcho que han ayudado a centrar la búsqueda de nuevos conceptos de aplicación en los sectores identificados:

Finalmente, tras identificar los mercados potenciales, se ha realizado un análisis relacionando las características propias del corcho y las necesidades requeridas por cada uno de los ámbitos de utilización, resultando la siguiente tabla donde se muestran posibles nuevos conceptos de producto en corcho según una asociación de parámetros “propiedad-sector”:

En conclusión, los entornos de aplicación en los que el corcho tiene un gran potencial de desarrollo son aquellos donde existe una necesidad de protección de impactos, aislamiento térmico y acústico, aligerar peso o protección frente a ambientes húmedos; así como todos aquellos productos en los que el corcho aporta un valor más allá del estético: el de la sostenibilidad.

Mestre artesão

Debido a las actuales restricciones de la movilidad, esta semana hemos optado por realizar una visita virtual. Y como el mundo virtual no entiende ni de espacio ni de tiempo, hemos aprovechado para viajar hasta la cuna del corcho, que podríamos situar sin riesgo a equivocarnos entre las regiones del Alentejo y del Algarve, en el sur de Portugal. Allí hemos localizado a un auténtico maestro artesano del corcho, concretamente en São Brás de Alportel.

https://www.facebook.com/Artes%C3%A3o-Ant%C3%B3nio-Luz-107686040950219/

Llegamos hasta António Luz gracias a la página web de una interesante iniciativa llamada TASA (Técnicas Ancestrales, Soluciones Actuales), cuyo objetivos es revalorizar las artesanías del Algarve, promoviendo el trabajo colaborativo entre artesanos/as, diseñadores/as y otros/as profesionales.

http://projectotasa.com/

António -que fue carpintero antes que artesano del corcho- no tenía ningún vinculo con este material hasta que la crisis del 2008, con casi 60 años, le llevó a replantearse su futuro. En ese momento fue cuando empezó a trabajar con el corcho -el recurso natural históricamente más importante en el municipio que le vio nacer y donde reside desde siempre- elaborando sus propias piezas y participando en pequeñas ferias y muestras artesanías para darlas a conocer.

Fue el gran interés de los clientes por sus creaciones, el incentivo necesario para que un simple pasatiempo se convirtiera en una ocupación. La proximidad a los proveedores de corcho también resultó ser un factor importante de su éxito entre el público, ya que este hecho garantiza la calidad del material utilizado y por tanto del producto final.

Todas las piezas son elaboradas a mano: ensaladeras, fruteros, lámparas, vinagreras, posa-vasos, etc., tratando que sean útiles y tengan un diseño contemporáneo que las distinga de lo que ya existe en el mercado artesanal.

Y es que António es un firme defensor de la innovación en el mundo de las artesanías y está convencido que ésta es la mejor forma de garantizar su continuidad, siendo necesario para ello que los clientes reconozcan el valor de las creaciones más sofisticadas, ya que según sus propias palabras: “se necesita más tiempo para hacer, requiere más paciencia, hacer y rehacer con todo cuidado ”.

Considera António que la transmisión de valores a los más jóvenes a través de la promoción del corcho y de su historia, unido al hecho demostrable de que este material posee unas características que le permiten ser empleado para muchos propósitos más allá de la convencional fabricación de tapones, son factores determinante para atraer a nuevos clientes.

Pero mejor vamos a escuchar estas reflexiones de boca de su propio autor, aprovechando para ello un documental grabado en 2018 sobre el sector corchero en el Algarve, donde podemos disfrutar de una muestra de su trabajo y de unas tomas de su taller a partir del minuto 09:45.

Agradecemos la colaboración de Ana Fialho (Pell d’Arbre) que amablemente ha traducido sus palabras y las ha transcrito para todos/as nosotros/as:

“Hoy en día se está aprovechando el corcho para más cosas. Antiguamente servía sobre todo para hacer tapones. También se usa para hacer aislamientos, tejidos, piezas con corcho triturado, suelos, etc. La tecnología también ayudó en esa diversificación”

“Se puede hacer cualquier cosa con el corcho. Por ahora todo lo que imaginé lo pude hacer. Creé trucos para dar consistencia al corcho fino. Muchas horas de trabajo probando. Hago piezas finas pero bastante resistentes. Voy a hacer un sillín de bici en corcho. Las ideas para las piezas me surgen muchas veces sin conexión unas con las otras. Veo algo y pienso: ahora voy a hacer algo así o asá, y luego me viene otra idea que no tiene nada que ver con las cosa que estaba viendo”

“En algunos casos el corcho es más difícil de trabajar que la madera y en otros es más fácil. Pero sobre todo diría que es más difícil porque las máquinas que uso están diseñadas para trabajar la madera. No hay máquinas específicas para hacer este trabajo en corcho. Tenemos que adaptar las máquinas que hay. El corcho crea mucha fricción, se calienta y se agarra a las cuchillas al contrario que la madera”

“Lo que más me gusta hacer no es lo que más vendo. Lo que me gusta más hacer son piezas grandes y complicadas. Cosas que nadie imagina que se pueden hacer en corcho, esas son las que me dan más placer en crear. Lo que vendo más son todo el tipo de piezas más pequeñas, como los elefantitos. Y también muchos objetos útiles como lámparas, botellas, vasos, etc. También depende del sitio donde voy a vender. En unos mercados vendo más de esto, en otros más de aquello”

“No todos los experimentos que hago funcionan. A veces imaginas algo y luego hay cosas que no habías tenido en cuenta. Otras veces los experimentos no funcionan para lo que pensabas pero acaban funcionando para otras cosas. Al final siempre se aprende, aunque no salga nada del experimento”

Corchos Gómez

Esta semana nos hemos vuelto a trasladar al céntrico barrio del Carmen de Valencia para conocer de primera mano el único establecimiento de la ciudad especializado en la venta de corcho: Corchos Gómez, ubicado en la pintoresca calle Quart y abierto desde 1944.

https://www.corchosgomez.com/

Su propietario Jorge Gómez nos recibe amablemente tras el mostrador de su tienda y se pone a nuestra entera disposición durante el lapso de tiempo libre entre cliente y cliente.

Jorge nos cuenta que los principales formatos de corcho con los que trabaja son los rollos, las planchas, las pizarras, los revestimientos, las bolas, los tapones, el tejido y el papel; la mayor parte de ellos suministrados por la industria gerundense. En cuanto a los objetos de corcho, la mayoría están fabricados con aglomerado y proceden de Portugal, destacando entre ellos los accesorios de cocina, los ladrillos y las esterillas de yoga.

https://www.corchosgomez.com/corcho-rollos-y-planchas/

La únicas artesanías que encontramos en la tienda son unas alfombrilla de corcho natural, que provienen de Girona y que nos recuerdan a las manufacturadas por José, nuestro “artesano serrano”.

El origen geográfico de corcho, como era de esperar, es imposible de conocer a ciencia cierta, ya que las fábricas de aglomerado se nutren del triturado procedente de diferentes territorios -incluso países- lo que dificulta en gran medida la trazabilidad de la materia prima.

En cuanto al sector corchero, Jorge nos cuenta que en los últimos años ha sido significativo el descenso de la calidad del corcho que se comercializa, lo que sin embargo no ha afectado a los precios de venta, que se mantienen bastante estables, con algunas subidas puntuales, lo que nos lleva a pensar que en periodos de escasez se prioriza el uso del corcho de mayor calidad para el envasado de caldos nobles.

Jorge no tiene contacto con artesanos/as locales que trabajen el corcho y tampoco se plantea orientar su negocio hacia el turismo, a pesar de ubicarse a escasos metros de las torres de Quart, en una de las calles más transitadas del casco antiguo. Se podría decir que la idea de Corchos Gómez es continuar con la tradición familiar que a lo largo de tres generaciones les ha llevado a especializarse en la venta de corcho al por menor y de elementos decorativos para belenes.

Desde el laboratorio de corcho SuberLab os animamos visitar este comercio, especialmente si queréis experimentar la sensación de viajar al pasado, en concreto hasta un tiempo en que los derivados del petróleo todavía no habían inundado nuestra existencia. Pero si esto no fuera posible, aquí os dejamos un breve video para que os hagáis una idea.

Consideramos importante apoyar a este tipo de establecimientos y contribuir en la medida de nuestras posibilidades para que sigan prestando servicio, especialmente pensando en el día en que el oro negro empiece a escasear y tengamos de nuevo que recurrir a la piel de los árboles…

Surit@s

Esta vez nos hemos desplazado hasta Betxí, en la Plana Baixa de Castellón, para conocer el proyecto que Ximo inicio en 2009 con el nombre de Surit@s y que surgió como una respuesta de este inquieto betxinenc ante la crisis económica que empezaba a azotarnos por aquellos años.

https://www.facebook.com/suritos/

Y es que, a pesar de no contar con antecedentes familiares, resulta evidente que Ximo tiene madera de artista. Sus creaciones son al mismo tiempo una vía para darle rienda suelta a su imaginación y una nueva oportunidad para materiales que de otra forma acabarían en la basura. Así pues, nos encontramos ante otra iniciativa de upcycling o supraciclaje, es decir, una forma de reciclaje que transforma materiales que serían considerados desechos en productos de mayor valor, con todo lo que ello supone.

¿Y cuál es la materia prima fuente de su inspiración? Pues lo habéis adivinado: el corcho, en concreto los miles de tapones que la gente de su entorno empezó un buen día a guardarle y entregarle con cariño en bolsas y cajas. Gracias a él hemos descubierto que no hacen falta grandes campañas de recogida de tapones de vino y cava en hogares y comercios, tan solo es necesario una buena red de familiares y amigos que crea en ti y aprecie tu trabajo, el boca-oreja y la solidaridad harán el resto.

En los últimos años, el puesto de Surit@s ha sido un clásico en las ferias de verano de los pueblos de la Sierra Espadán, en especial en los municipios de la comarca de la Plana Baixa. Somos testigos de que desde el comienzo sus creaciones han sido muy bien recibidas por los asistentes a estos eventos, especialmente entre los más peques.

Su producto estrella son los suritos: personajes elaborados con tapones de corcho, alambres, pinzas, y multitud de materiales reciclados cuyo nuevo uso no deja indiferente a clientes/as y curiosos/as. Y es que Ximo disfruta presenciando la cara de asombro de estos/as, para lo cual no duda en compartir con ellos/as todos sus secretos.

Estos personajes fueron evolucionando y diversificándose, de tal forma que las últimas generaciones no solo se limitan a representar profesiones, aficiones, superhéroes, famosos, etc. sino que incorporaban elaborados complementos (vehículos, instrumentos musicales, etc.) e incluso pueden llegar a recrear divertidas escenas (bandas de rock, carreras de motocultores, bodas, etc.). Aquí tenéis unas cuantas imágenes para que os hagáis una idea.

Además de los suritos, su catálogo también incluye muñecos articulados, “monigotes” reivindicativos, imanes para neveras, colgantes, llaveros, cortinas, etc. todo ello con el tapón de corcho como elemento principal.

En lo que se refiere al espacio de trabajo, es sorprendente descubrir como no se requiere de grandes medios para manufacturar las pequeñas obras de arte como las que surgen de la imaginación de Ximo: un pequeño rincón en casa, una sencilla caja de zapatos con las herramientas más comunes, y un lugar donde almacenar los envases y residuos reutilizables, es más que suficiente. Y si tenemos una terraza soleada donde se poder secar la pintura en espray aplicada, pues mejor que mejor.

Pero como ocurre tantas otras veces, el esfuerzo extra que supone la comercialización de sus creaciones y la necesidad de un trabajo por cuenta ajena para garantizar unos mínimos ingresos a lo largo del año, hizo que Ximo se replanteara su proyecto y barajara otras formas de enfocar su actividad, de tal manera que en la actualidad su estrategia ha cambiado significativamente y en lugar de salir en busca de sus clientes, prefiere trabajar por encargo, además abastecer con una muestra de sus productos uno de los comercios de su localidad.

Y como Ximo no es muy fan de las nuevas tecnologías, nos ha pedido el favor de que publiquemos su número de teléfono de contacto, así como el nombre del establecimiento en Betxí donde tiene expuestas algunas de sus artesanías, a lo cual evidentemente no nos hemos podido (ni querido) negar.

Ximo: 964 620 349 – 656 578 895

BRICO DETALL MARI
C/ Constitució nº25, Betxí 12549 (Castelló)
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bricodetall.mari@gmail.com

Pell d’Arbre

Continuamos en 2021 con nuestro empeño por seguir compartiendo información que permita despertar en vuestro interior ese interés por el corcho que necesita el proyecto SuberLab para trascender el mundo virtual y convertirse en realidad.

Con este propósito nos acercamos a conversar con Ana Fialho, el cuerpo y el alma que hay detrás de la marca Pell d’Arbre. Ana nos recibe amablemente en su taller del barrio del Carmen de Valencia y nos invita a una taza de infusión, a todas luces necesaria para entrar en calor en un día tan desapacible.

Además de una gran diseñadora y artesana, Ana es una auténtica enamorada del corcho, en gran medida gracias a su travesía por el mundo de la moda y a su origen luso. Pero no solo eso, ella también es un libro abierto, que no duda en compartir su experiencia con nosotros/as y con todo el mundo que le dedique un momento a visitar su página web, donde se recogen las motivaciones, la filosofía y las peculiaridades de su proyecto.

Sus creaciones son principalmente complementos de moda elaborados con tejido de corcho natural (no aglomerado), con un diseño y unos acabados muy cuidados. El tejido de corcho empleado por Ana proviene mayoritariamente de Portugal, y aunque su intención en un futuro es abastecerse de materia prima de proximidad y libre de derivados del petróleo, las pequeñas cantidades que demanda y la actual falta de innovación en el sector, no le dan mucho margen de maniobra, ni en lo relativo a su origen ni a su composición.

Entre todos los productos de su tienda, nos gustaría detenernos en los organizadores de auriculares, no solo por su original diseño, sino por los valores solidarios que hay detrás de ellos: y es que los beneficios obtenidos en su venta son destinados íntegramente a cuatro colectivos y entidades diferentes que trabajan en pro de los derecho de los animales, del medio ambiente y de otras causas sociales, toda una declaración de principios.

En lo relativo a los medios empleados durante el proceso de fabricación de los complementos, su taller cuenta con las herramientas y equipos propios de este tipo de manufacturas, como son máquina de coser, máquina remalladora, taladro, tijeras, útiles de costura, etc. Las únicas tecnologías “duras” presentes en el proceso las encontramos en la industria que suministra el tejido de corcho, para lo cual es necesario una maquinaria especial, y en el proceso de corte de las diferentes piezas que componen sus obras, para lo cual es necesario un equipo láser que garantice la precisión y la calidad del trabajo.

En cuanto a la comercialización de las artesanías, además de la página web creada en 2020, Ana participa habitualmente en los mercados alternativos de Valencia y alrededores, sobretodo en aquellos donde los criterios de selección son más estrictos de cara a garantizar un producto local, de calidad, respetuoso con el planeta y original. También podemos encontrar algunas de sus creaciones en tiendas de moda ética y sostenible como Kúbelik (www.kubelik.es), o en escaparates virtuales para artesanos locales como Talento Local VLC (www.instagram.com/talentolocalvlc/).

En definitiva, una propuesta muy bien planteada que merece estar entre entre nuestros sitios webs de referencia… ¡enhorabuena Ana!

Artesano y serrano

Por fin llego el día y pudimos charlar con el primer -y por ahora único- artesano de la Sierra de Espadán que apuesta por el corcho de una forma decidida. Su nombre es José y es vecino de Eslida, la población corchera por excelencia: no en vano podemos encontrar todavía en ella dos fábricas de tapones y una trituradora.

José no ejerce la actividad profesionalmente, ya que trabaja a tiempo completo y por cuenta ajena, dedicándole al corcho únicamente sus ratos libres, que últimamente no son muchos. Tiempo atrás, cuando esos momentos eran más frecuentes, José llego a ser un habitual en las pequeñas ferias de verano que se organizaban en los pueblos de la Sierra de Espadán. A día de hoy solo conserva una reducida muestra de sus piezas, aunque mantiene intacto su pasión por el corcho, y lo que es más importante, atesora la experiencia y el saber-hacer adquirido durante todos estos años.

Nos encontramos ante un autodidacta, un hombre que todo lo que sabe sobre el corcho lo aprendió haciendo, deshaciendo e incluso sacando. Digamos que el amor por este material no le viene de familia… o sí, según se mire, ya que históricamente el corcho fue un recurso fundamental para la subsistencia de los habitantes de la sierra, entre los que se encuentran sus antepasados.

Atendiendo a los materiales empleados, podemos decir que José se ha especializado en el corcho natural, o lo que es lo mismo, no ha tenido a bien emplear el aglomerado (corcho triturado al que se le añade un aglomerante), lo que a nuestro parecer constituye un claro ejemplo de apuesta por el aprovechamiento de los recursos locales. En concreto, dos son los formatos de trabajo utilizados: por un lado los tapones de corcho natural, con algún tipo de defecto, que son rechazados por la industria taponera y cuyo destino sería la trituradora; y por otro lado unos prismas rectangulares cortados a medida y lijados que se obtienen de las panas de corcho que emplea la industria taponera como materia prima.

En lo referente a los objetos manufacturados, queremos destacar por encima del resto las alfombrillas o esterillas, que recuperando uno de los antiguos usos entre la población local, actúan a modo de barrera aislante entre el calor del cuerpo humano y el frío del suelo. Gracias al innovador diseño desarrollado por José, y que dota al conjunto de piezas articuladas la capacidad para enrollarse y conservar su forma, estamos seguros de que a cualquiera de nosotros/as se le ocurrirían multitud de usos diferentes.

Para realizar todas estas obras de arte, el taller de José no requiere de herramientas especiales, más allá de un taladro, una buena cuchilla y un juego de gubias.

Uno de los impedimentos que plantea este artesano a la hora de poder ganarse la vida algún día con sus creaciones (o al menos complementar sus ingresos), es el hecho constatado de que la población local no valora la cantidad de horas invertidas en su manufactura, o dicho de otro modo, la mayoría de paisanos/as no están dispuestos a pagar el precio final de venta, a pesar de que muchos feliciten al artista por la calidad y belleza del producto. En este sentido José apunta que sus principales clientes son extranjeros (mayoritariamente franceses), así como residentes en otras comunidades autónomas.

Este dato es especialmente relevante a la hora de analizar las diferentes posibilidades para la comercialización de productos elaborados con un material que, según las fluctuaciones del mercado, puede alcanzar los 9 €/kg en forma de pana taponable. Una de las opciones, según José, sería alcanzar acuerdos con los suministradores para abastecerse de panas de menor grosor que no reúnan las dimensiones mínimas para la industria taponera, lo que podría reducir el precio del producto final.

Otro de los retos que nos plantea José es el hecho de que el corcho de la Sierra de Espadán, a pesar de un crecimiento más lento que el resto (saca cada 12-14 años), lo que en teoría le confiere una mayor calidad, en la práctica se ve muy afectado por plagas y enfermedades debido, entre otros, a una deficiente gestión selvícola, obligando a la industria taponera de la Sierra de Espadán a emplear en un porcentaje muy elevado corcho que proviene de otros territorios (principalmente Extremadura y Andalucía), y condenando el corcho serrano a la trituradora.

Estos aspectos es importante que los tengamos en cuenta si queremos garantizar ante el consumidor final el origen de la materia prima empleada, uno de los principios que justifican la puesta en marcha del laboratorio de corcho SuberLab.Estos aspectos es importante que los tengamos en cuenta si queremos garantizar ante el consumidor final el origen de la materia prima empleada, uno de los principios que justifican la puesta en marcha del laboratorio de corcho SuberLab.